Creación CNK

Creación NSK
Creación NSK

Tres días después del terremoto y posterior avalancha, el 9 de junio de 1994, el Presidente de la República en ejercicio de las facultades que le confiere el artículo 215 de nuestra Carta Magna, mediante el decreto 1179, creó la Corporación para la Reconstrucción de la cuenca del río Páez y zonas aledañas hoy Corporación NASA KIWE. La razón principal aducida por el Gobierno Nacional para sustentar la creación de la nueva corporación fue que “el Sistema de Atención y Prevención de Desastres no cuenta con la infraestructura, la capacidad jurídica y financiera para conjurar los efectos de esta calamidad pública y restablecer el orden económico y social a través de la rehabilitación y reconstrucción de la zona”.

Adicionalmente por ser una zona eminentemente indígena, se pensó en la necesidad de implementar un programa integral de recuperación que respete la cultura, las costumbres y las administraciones de esas comunidades. Consciente del tratamiento especial que estas requieren, expidió al amparo de la Constitución Nacional (emergencia económica, ecológica y social) normas que facilitaran la rápida recuperación rehabilitación y “sanación” de la zona afectada enmarcándolos dentro del concepto de urgencia manifiesta. La duración prevista para la Corporación NASA KIWE, según el decreto que la creó y las sentencias posteriores de la Corte Constitucional será “cuando haya terminado su objeto”.

La Corporación inscribió entonces su Plan de Desarrollo de la zona, en el Banco de Proyectos de Inversión Nacional, del Departamento Nacional de Planeación, en el mes de septiembre de 1994, por valor de $124.176 millones de pesos.
Participación comunitaria entrelazar a las comunidades indígenas
Participación comunitaria entrelazar a las comunidades indígenas

NASA KIWE ha logrado actualmente, a través de la participación comunitaria, entrelazar a las comunidades indígenas, mestizas y negras, trabajando de manera permanente en construir unas relaciones de mutua confianza entre ellas y la entidad, basándose en una actitud concreta y concertadora encaminada a hacer del hombre, quien fue el que sufrió el desastre, el artífice de su propio futuro.

Propósito que ilustra claramente el doctor Gustavo Wilches Chaux, Director Fundador de la Corporación NASA KIWE, en su libro “En el Borde del Caos” página 179 y siguientes, al hablar sobre la gestión por procesos:

“Desde un primer momento entendimos la reconstrucción como un proceso hacia la sostenibilidad convencidos además de que esa meta última debía estar presente también en cada paso del proceso y de que la sostenibilidad es a su vez un proceso…, que la sostenibilidad no podía entenderse sólo como el resultado final de todas las acciones realizadas sino como la búsqueda permanente de una mayor capacidad de autorregulación de las comunidades (tanto de las reubicadas como de las que permanecieron en la zona y de las que continuaron desarrollando parte de su existencia cotidiana en Tierradentro y parte en Tierrafuera), así como una mayor capacidad de autorregulación de los ecosistemas con los cuales esas mismas comunidades interactúan. A sabiendas, además, de que cada paso que se avanzara o se retrocediera debía contener en si mismo un propósito y unas posibilidades reales de sostenibilidad, y de que cada paso influiría de manera importante en el curso general del proceso…

Proyectos productivos Nasa Kiwe
Proyectos productivos Nasa Kiwe

El concepto de proceso poco a poco se fue “sembrando” en las comunidades afectadas por el desastre que, con una comprensible angustia, no entendían por qué la Corporación no solucionaba de manera inmediata todos sus problemas (los surgidos del terremoto y la avalancha y los acumulados a lo largo de los últimos quinientos años).

A pesar de que el Gobierno le había entregado a NASA KIWE “tanta plata”…comenzamos una reflexión sobre la necesidad de avanzar paso a paso en el proceso, buscando la mayor agilidad y la mayor rapidez posible, pero sin poner en peligro -sin quemar- el propósito de sostenibilidad de ese mismo proceso…

De allí que, a pesar de los altos costos de corto plazo en términos políticos y de imagen personal e institucional que ello implicaba, nos hubiéramos comprometido desde un principio a realizar una gestión por procesos, en lugar de una gestión encaminada exclusivamente a obtener resultados materiales y rápidamente “inaugurables” (lo que podríamos denominar gestión por productos).

¿En qué se diferencia una de la otra? Fundamentalmente en que mientras la gestión por productos está enfocada de manera prioritaria hacia la obtención de productos materiales o físicos, sin preocuparse tanto por las características de los procesos humanos y sociales mediante los cuales se llega a la realización de esas obras o de las dinámicas sociales que esas obras generan, la gestión por procesos en cambio, se preocupa tanto o más por los medios a través de los cuales se llega a la obtención de un fin material determinado, que por ese fin en sí mismo. Lo cual no quiere decir que en la gestión por procesos no se busque alcanzar productos físicos y materiales (obras), sino que estos se convierten en subproductos útiles de los procesos humanos que se desencadenan en las comunidades alrededor de la búsqueda de unos objetivos determinados. El objetivo principal de los procesos es, entonces, la transformación individual y social de las personas que participan en ellos.

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