LA EXPERIENCIA NOS COMPROMETE A HABITAR EN TERRITORIOS SEGUROS

El de hoy es un día para la recordación de las 1.100 personas que murieron como consecuencia del sismo y posterior avalancha del río Paéz, ocurrida un 6 de junio de 1994 -una de las más devastadoras tragedias de las que tiene memoria el País-; pero también para la reflexión en torno a los aprendizajes que este desastre legó a las comunidades y a las instituciones y entidades que hacen presencia en la región.

Y es que el acontecimiento, desbordó en su momento la capacidad del entonces Sistema Nacional de Atención y Prevención de Desastres, que no contaba con la infraestructura, la capacidad jurídica y financiera para conjurar los efectos de esta calamidad pública y restablecer el orden económico y social a través de la rehabilitación y reconstrucción de la zona. Para asumir esta labor, el Gobierno Nacional debió entonces crear la Corporación para la Reconstrucción de la cuenca del río Páez y zonas aledañas, Nasa Kiwe, solo tres días después de la tragedia.

Se implementó entonces un programa integral de recuperación que respetara la cultura, las costumbres y los modelos de administración de esas comunidades. Que requirió de un manejo especial que derivó en la expedición de normas para facilitar la rápida recuperación y rehabilitación de la zona afectada -15 municipios: 9 pertenecientes al Cauca y 6 al Huila- en el marco de la declaratoria por parte del Gobierno, del estado de urgencia manifiesta.

Hoy veinte años después, el Director General de la Corporación Nasa Kiwe, John Diego Parra Tobar, en su mensaje a las comunidades de esta región compartida por los departamentos de Cauca y Huila, manifestó que esta fecha, además de evocar  la tristeza que siempre generará la muerte de esas 1.100 personas que aún lloran sus familias; debe recordar a todos la satisfacción de ser una comunidad fuerte, resiliente, es decir, con capacidad de reponerse ante eventos adversos.

Resiliencia que manifiesta, se soporta en esos aprendizajes, “que llevaron al necesario fortalecimiento de la organización comunitaria, de la autoridad indígena; a un trabajo interinstitucional concertado y respetuoso de las comunidades, de sus formas de ver y entender el mundo; que favorecieran la verdadera recuperación y rehabilitación económica, social y cultural, de una comunidad y un territorio afectados no solo en su infraestructura –vías, viviendas, huertas, cultivos- sobre todo en lo esencial, en el arraigo a ese territorio y lo que significó hasta entonces, y la imposibilidad de poder habitarlo nuevamente, para encontrar nuevos sitios y nuevas razones para vivir en ellos”.

Al reconocer las dificultades que han debido enfrentarse en la ejecución de los procesos de reasentamiento de comunidades, que hicieron y hacen parte del proyecto de reconstrucción (1994) y de las acciones de la entidad hoy enmarcadas en los lineamientos del CONPES 3667 de 2010, que buscan reducir el riesgo de desastres ligados a los flujos de lodo derivados de la actividad del volcán nevado del Huila; indicó que éstas se han asumido y superado, tanto por parte de la comunidad como de la Corporación Nasa Kiwe y las demásinstituciones involucradas.

“Compromiso que hemos cumplido con responsabilidad, respeto y total entrega, buscando proporcionarles mejores condiciones de vida, en sitios seguros, que en lo posible, les permitan salvaguardar sus vidas en el caso de que debamos enfrentar una nueva emergencia de características iguales o similares a las que ya conocemos”, manifestó.

Transcurridas dos décadas desde la primera avalancha, pues en 2007 y 2008 se presentaron tres más en total, las acciones de recuperación de la infraestructura son evidentes en los proyectos de reubicación de vivienda y reasentamiento integral de las comunidades (fortalecimiento de instituciones educativas;  construcción de puentes, apertura y mejoramiento de vías; construcción de sistemas de acueducto y alcantarillado; mejoramiento de las instalaciones de salud e implementación de alternativas de desarrollo productivo), así como en la reparación de esos otros aspectos de la vida igualmente fundamentales: la recuperación del tejido social y el empoderamiento de las comunidades para la gestión social del riesgo.

Hoy, manifestó el Director, se avanza en la recuperación social y económica de la zona afectada por el flujo de lodo de 2008, y en fortalecer la capacidad de respuesta del Sistema Nacional para la Prevención y Atención de Desastres, ante futuros escenarios de emergencia por avalancha. Propósito en el cual la Corporación Nasa Kiwe obra como coordinadora, liderando la gestión de recursos de cofinanciación, y el establecimiento de alianzas estratégicas e instancias de coordinación que lo hagan posible, afirmó.

De igual manera,  junto a las otras entidades comprometidas en reducir de manera efectiva la vulnerabilidad frente al riesgo derivado de los flujos de lodo que pueda ocasionar la actividad del volcán, la Corporación apoya los procesos de revisión, actualización e incorporación del componente de riesgo en los instrumentos de planificación del territorio; reubica establecimientos educativos en zonas seguras; y hace los esfuerzos necesarios para empoderar a las comunidades educativas en torno a la gestión social del riesgo. Hasta hoy han sido igualmente reubicadas 201 viviendas de las afectadas por la avalancha de 2008 en el municipio de Páez y se proyecta construir 94 más en 2014, informó.

El doctor Parra Tobar reiteró el interés y compromiso del equipo humano de la Corporación Nasa Kiwe, de continuar trabajando junto a las comunidades de la zona de influencia, en mejorar sus condiciones de vida, buscando siempre su seguridad. Meta que para que pueda ser cumplida, y haga posible la pervivencia y el desarrollo sostenible en el territorio, requiere asumir con compromiso y responsabilidad, aquellas acciones que haya que emprender desde las instituciones, pero también desde las comunidades.

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